Mal día para pescar
Dos perdedores, un luchador profesional venido muy a menos y su ‘manager’, un chanta que afirma ser un príncipe europeo, llegan a la mítica Santa María donde pretenden realizar su demostración (que se basa simplemente en una semana de entrenamiento en público y un combate final de tres minutos contra algún contendiente que no da la talla) pero las circunstancias, encarnadas en una novia decidida y su forzudo prometido, pueden llegar a inclinar a la balanza en su contra.
El debutante Álvaro Brechner adapta el cuento de Juan Carlos Onetti “Jacob y el otro” en un momento por demás oportuno, ya que se celebra el centenario del legendario escritor, y lo hace de estupenda manera. Su historia de pequeños personajes obligados a reflexionar sobre sus acciones, de pequeñas miserias y grandes tristezas, pero que entraña también triunfos y reivindicaciones, transcurre tranquila, maravillosamente filmada dándole vida a la ciudad imaginada por Onetti, que aquí toma calles y lugares de Minas, San Carlos y la propia Montevideo.
Además del pulso del director y de la destacada fotografía, “Mal día para pescar” tiene dos increíbles hallazgos en la figura de sus protagonistas: Gary Piquer como el Príncipe Orsini y Jouko Ahola como el luchado Jacob Van Oppen brillan en cada fotometraje, dando vida a personajes que alcanzan figuras casi míticas por sus redenciones, sus esperanzas, sus sueños quebrados. En especial, el gigante Ahola conmueve con sus miradas, sus gestos, sus pocas palabras. Un muy buen elenco, César Troncoso, Antonella Costa y Luis Vidal, acompaña prolijamente en este gran film, el punto más alto de lo logrado en materia de cine nacional por el momento. |